Documento 28 - Los espíritus ministrantes de los superuniversos


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Documento 28

Los espíritus ministrantes de los superuniversos

AL IGUAL que los supernafines son las huestes angélicas del universo central y los serafines lo son de los universos locales, los seconafines son los espíritus ministrantes de los superuniversos. Sin embargo, en grado de divinidad y en potencial de supremacía, estos hijos de los Espíritus Reflectantes se parecen mucho más a los supernafines que a los serafines. No sirven solos en las supercreaciones, y las operaciones patrocinadas por sus asociados no revelados son tan numerosas como fascinantes.

   Tal como están presentados en estas narraciones, los espíritus ministrantes de los superuniversos abarcan las tres órdenes siguientes.

   1. Los Seconafines.
   2. Los Terciafines.
   3. Los Omniafines.

   Puesto que las dos últimas órdenes no están tan directamente relacionadas con el programa ascendente de la progresión de los mortales, las analizaremos brevemente antes de examinar con más amplitud a los seconafines. Técnicamente, ni los terciafines ni los omniafines son espíritus ministrantes de los superuniversos, aunque los dos sirven como ministros espirituales en estos dominios.

1. LOS TERCIAFINES

   Estos ángeles elevados están registrados en las sedes de los superuniversos y, a pesar de servir en las creaciones locales, residen técnicamente en estas capitales superuniversales puesto que no son nativos de los universos locales. Los terciafines son hijos del Espíritu Infinito y son personalizados en el Paraíso en grupos de mil. Estos seres celestiales con una originalidad divina y una variedad de talentos casi suprema son el regalo del Espíritu Infinito a los Hijos de Dios Creadores.

   Cuando un Hijo Miguel se separa del régimen parental del Paraíso y se prepara para salir hacia la aventura universal del espacio, el Espíritu Infinito da nacimiento a un grupo de mil espíritus compañeros de este tipo. Y estos terciafines majestuosos acompañan a ese Hijo Creador cuando emprende la aventura de organizar su universo.

   Durante los primeros tiempos de la construcción de un universo, estos mil terciafines constituyen el único estado mayor personal de un Hijo Creador. Adquieren una gran experiencia como ayudantes del Hijo durante estas épocas agitadas de ensamblaje del universo y otras manipulaciones astronómicas. Sirven al lado del Hijo Creador hasta el día de la personalización de la Radiante


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Estrella Matutina, el primogénito de un universo local. Inmediatamente después, los terciafines presentan su dimisión oficial y ésta es aceptada. Y con la aparición de las órdenes iniciales de vida angélica nativa, se retiran del servicio activo en el universo local y se convierten en los ministros de enlace entre el Hijo Creador al que estaban anteriormente vinculados y los Ancianos de los Días del superuniverso interesado.

2. LOS OMNIAFINES

   Los omniafines son creados por el Espíritu Infinito en unión con los Siete Ejecutivos Supremos, y son los servidores y los mensajeros exclusivos de estos mismos Ejecutivos Supremos. Los omniafines están destinados en el gran universo y, en Orvonton, su cuerpo mantiene una sede central en las regiones septentrionales de Uversa, donde residen como colonia especial de cortesía. No están registrados en Uversa ni vinculados a nuestra administración. Tampoco están directamente relacionados con el programa ascendente de progresión de los mortales.

   Los omniafines están totalmente ocupados en la supervisión de los superuniversos en interés de una coordinación administrativa desde el punto de vista de los Siete Ejecutivos Supremos. Nuestra colonia de omniafines situada en Uversa sólo recibe instrucciones del Ejecutivo Supremo de Orvonton y sólo le presenta sus informes a él; este último se encuentra situado en la esfera ejecutiva conjunta número siete del anillo exterior de los satélites del Paraíso.

3. LOS SECONAFINES

   Las huestes secoráficas son engendradas por los siete Espíritus Reflectantes asignados a la sede de cada superuniverso. Existe una técnica precisa de reacción en el Paraíso asociada a la creación de estos ángeles en grupos de siete. En cada grupo de siete siempre hay un seconafín primario, tres secundarios y tres terciarios; siempre se personalizan en esta proporción exacta. Cuando se crean siete seconafines de este tipo, uno de ellos, el primario, es destinado al servicio de los Ancianos de los Días. Los tres ángeles secundarios se asocian con tres grupos de administradores que tienen su origen en el Paraíso y que operan en los supergobiernos: los Consejeros Divinos, los Perfeccionadores de la Sabiduría y los Censores Universales. Los tres ángeles terciarios son vinculados a los asociados ascendentes trinitizados de los gobernantes del superuniverso: los Mensajeros Poderosos, Los Elevados en Autoridad y Los que no tienen Nombre ni Número.

   Estos seconafines de los superuniversos son los descendientes de los Espíritus Reflectantes y, por consiguiente, la reflectividad es inherente a su naturaleza. Son reflectantemente sensibles a todas y cada una de las fases de cada criatura que tiene su origen en la Fuente-Centro Tercera y en los Hijos Creadores Paradisiacos, pero no reflejan directamente a los seres y entidades, personales u otros, que tienen su origen exclusivo en la Fuente-Centro Primera. Poseemos muchas evidencias de la realidad de los circuitos universales de inteligencia del Espíritu Infinito, pero aunque no tuviéramos otras pruebas, las acciones reflectantes de los seconafines serían totalmente suficientes para demostrar la realidad de la presencia universal de la mente infinita del Actor Conjunto.

4. LOS SECONAFINES PRIMARIOS

   Los seconafines primarios, asignados a los Ancianos de los Días, son unos espejos vivientes al servicio de estos gobernantes trinos. Pensad en lo que


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significa para la economía de un superuniverso poder volverse, por así decirlo, hacia un espejo viviente y ver en él y escuchar además las respuestas seguras de otro ser que se encuentra a mil o a cien mil años luz de distancia, y hacer todo esto de manera instantánea e infalible. Los registros son esenciales para dirigir los universos, las transmisiones son prácticas, el trabajo de los Mensajeros Solitarios y de otros mensajeros es muy útil, pero los Ancianos de los Días, desde su posición a medio camino entre los mundos habitados y el Paraíso —entre el hombre y Dios— pueden mirar instantáneamente hacia ambos lados, escuchar ambos lados y conocer ambos lados.

   Esta capacidad —para escuchar y ver, por así decirlo, todas las cosas— sólo los Ancianos de los Días la pueden hacer perfectamente realidad en los superuniversos y solamente en sus mundos sede respectivos. E incluso allí encuentran límites: desde Uversa, esta comunicación está limitada a los mundos y universos de Orvonton, y aunque es inoperante entre los superuniversos, esta misma técnica reflectante mantiene a cada uno de ellos en estrecho contacto con el universo central y con el Paraíso. Los siete supergobiernos, aunque están individualmente separados, reflejan perfectamente así la autoridad situada por encima de ellos y comprenden totalmente las necesidades existentes por debajo de ellos, además de estar perfectamente familiarizados con ellas.

   Los seconafines primarios tienden a inclinarse, por su naturaleza inherente, hacia siete tipos de servicio, y resulta apropiado que los primeros seres consecutivos de esta orden estén dotados de tal manera que interpreten de forma inherente la mente del Espíritu a los Ancianos de los Días:

   1. La Voz del Actor Conjunto. En cada superuniverso, el primer seconafín primario y cada séptimo de esta orden creado posteriormente muestran un alto grado de adaptabilidad para comprender e interpretar la mente del Espíritu Infinito a los Ancianos de los Días y a sus asociados en los supergobiernos. Esto es de un gran valor en las sedes de los superuniversos porque, a diferencia de las creaciones locales con sus Ministras Divinas, la sede de un supergobierno no cuenta con una personalización especializada del Espíritu Infinito. De ahí que estas voces secoráficas sean las que más se acercan a convertirse en las representantes personales de la Fuente-Centro Tercera en esas esferas capitales. Es verdad que los siete Espíritus Reflectantes se encuentran allí, pero estas madres de las huestes secoráficas reflejan de manera menos verdadera y automática al Actor Conjunto que a los Siete Espíritus Maestros.

   2. La Voz de los Siete Espíritus Maestros. El segundo seconafín primario y cada séptimo creado después de él tienden a describir las naturalezas y las reacciones colectivas de los Siete Espíritus Maestros. Aunque cada Espíritu Maestro ya está representado en la capital de un superuniverso por uno de los siete Espíritus Reflectantes estacionado allí, esta representación es individual y no colectiva. Colectivamente sólo están presentes de forma reflectante; por eso los Espíritus Maestros acogen con placer los servicios de estos ángeles sumamente personales, los de la segunda serie de seconafines primarios, que son tan adecuados para representarlos ante los Ancianos de los Días.

   3. La Voz de los Hijos Creadores. El Espíritu Infinito debe haber tenido algo que ver con la creación o el entrenamiento de los Hijos Paradisiacos de la orden de los Migueles, porque el tercer seconafín primario y cada séptimo consecutivo posterior poseen el don extraordinario de reflejar la mente de estos Hijos Creadores. Si los Ancianos de los Días desearan conocer —conocer realmente— la actitud de Miguel de Nebadon acerca de alguna cuestión que se está examinando, no precisan llamarlo por las líneas del espacio; sólo necesitan llamar al Jefe de las Voces de Nebadon, el cual, a petición de los interesados, presentará al seconafín que según los registros está asociado con Miguel; y los


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Ancianos de los Días percibirán inmediatamente la voz del Hijo Maestro de Nebadon.

   Ninguna otra orden de filiación es «reflectible» de esta manera, y ninguna otra orden de ángeles puede actuar así. No comprendemos plenamente la manera en que esto se realiza, y dudo mucho de que los Hijos Creadores mismos lo comprendan por completo. Pero sabemos con seguridad que funciona, y también sabemos que funciona infaliblemente de manera aceptable, porque en toda la historia de Uversa las voces secoráficas nunca se han equivocado en sus exposiciones.

   Estáis empezando a ver aquí una parte de la manera en que la divinidad abarca el espacio del tiempo y domina el tiempo del espacio. Estáis obteniendo aquí uno de vuestros primeros vislumbres fugaces de la técnica del ciclo de la eternidad, divergente por el momento para ayudar a los hijos del tiempo en su tarea de dominar los difíciles obstáculos del espacio. Y estos fenómenos son adicionales a la técnica universal establecida de los Espíritus Reflectantes.

   Aunque aparentemente están privados de la presencia personal de los Espíritus Maestros situados por encima, y de los Hijos Creadores situados por debajo, los Ancianos de los Días tienen a su disposición a unos seres vivientes que están sintonizados con unos mecanismos cósmicos provistos de una perfección reflectante y de una precisión última, y por medio de los cuales pueden disfrutar de la presencia reflectante de todos aquellos seres elevados de cuya presencia personal están privados. A través de estos medios, gracias a ellos y a otros que desconocéis, Dios está potencialmente presente en las sedes de los superuniversos.

   Los Ancianos de los Días deducen perfectamente la voluntad del Padre comparando la transmisión de la voz del Espíritu procedente de arriba con la transmisión de las voces de los Migueles provenientes de abajo. Así pueden estar infaliblemente seguros a la hora de suponer cuál es la voluntad del Padre respecto a los asuntos administrativos de los universos locales. Pero, para deducir la voluntad de uno de los Dioses a partir del conocimiento de los otros dos, los tres Ancianos de los Días han de actuar juntos; dos no serían capaces de conseguir la respuesta. Por esta razón, y aunque no hubiera ninguna otra, los superuniversos siempre están presididos por tres Ancianos de los Días, y no por uno solo o ni siquiera por dos.

   4. La Voz de las Huestes Angélicas. El cuarto seconafín primario y cada séptimo consecutivo resultan ser unos ángeles particularmente sensibles a los sentimientos de todas las órdenes de ángeles, incluyendo a los supernafines que están por encima y a los serafines que están por debajo. Así, la actitud de cualquier ángel dirigente o supervisor se encuentra inmediatamente disponible para ser examinada en cualquier consejo de los Ancianos de los Días. Nunca pasa un día en vuestro mundo sin que el jefe de los serafines de Urantia tenga conciencia del fenómeno de una transferencia reflectante, de que se recurre a él desde Uversa por alguna razón; pero a menos que un Mensajero Solitario lo prevenga, permanece totalmente ignorante de lo que se busca y de cómo se consigue. Estos espíritus ministrantes del tiempo proporcionan constantemente este tipo de testimonio inconsciente y, por tanto, ciertamente imparcial sobre la serie interminable de cuestiones que llaman la atención y requieren el consejo de los Ancianos de los Días y de sus asociados.

   5. Los Receptores de las Transmisiones. Existe una clase especial de mensajes a transmitir que sólo los reciben estos seconafines primarios. Aunque ellos no son los transmisores regulares de Uversa, trabajan en unión con los ángeles de las voces reflectantes con el objeto de sincronizar la visión reflectante de los Ancianos de los Días con ciertos mensajes concretos que llegan por los circuitos establecidos de la comunicación universal. Los receptores de las transmisiones son los quintos consecutivos, el quinto seconafín primario en ser creado y cada séptimo creado después de él.


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   6. Las Personalidades de Transporte. Son los seconafines que transportan a los peregrinos del tiempo desde los mundos sede de los superuniversos hasta el círculo exterior de Havona. Son el cuerpo de transporte de los superuniversos, y funcionan hacia el interior hasta el Paraíso y hacia el exterior hasta los mundos de sus sectores respectivos. Este cuerpo está compuesto por el sexto seconafín primario y por cada séptimo creado posteriormente.

   7. El Cuerpo de Reserva. Un grupo muy amplio de seconafines, los séptimos consecutivos primarios, se mantienen de reserva para las funciones no clasificadas y las misiones de urgencia de los reinos. Como no están muy especializados, pueden ejercer su actividad bastante bien en cualquiera de las capacidades de sus diversos asociados, pero este trabajo especializado sólo lo emprenden en caso de urgencia. Sus tareas habituales consisten en la realización de aquellos deberes generalizados de un superuniverso que no pertenecen al campo de acción de los ángeles que tienen una misión específica.

5. LOS SECONAFINES SECUNDARIOS

   Los seconafines de la orden secundaria no son menos reflectantes que sus compañeros primarios. En el caso de los seconafines, la clasificación en primarios, secundarios y terciarios no indica una categoría o una función diferenciales; simplemente denota unas órdenes de procedimiento. Los tres grupos muestran en sus actividades unas cualidades idénticas.

   Los siete tipos reflectantes de seconafines secundarios están destinados al servicio de los asociados coordinados de origen trinitario de los Ancianos de los Días de la manera siguiente:

   A los Perfeccionadores de la Sabiduría —las Voces de la Sabiduría, las Almas de la Filosofía y las Uniones de las Almas.

   A los Consejeros Divinos —los Corazones del Consejo, las Alegrías de la Existencia y las Satisfacciones del Servicio.

   A los Censores Universales —los Discernidores de Espíritus.

   Al igual que la orden primaria, este grupo es creado en serie; es decir, el primogénito fue una Voz de la Sabiduría, y el séptimo creado después fue similar, y lo mismo sucede con los otros seis tipos de estos ángeles reflectantes.

   1. La Voz de la Sabiduría. Algunos de estos seconafines están en conexión perpetua con las bibliotecas vivientes del Paraíso, con los custodios del conocimiento pertenecientes a los supernafines primarios. En su servicio reflectante especializado, las Voces de la Sabiduría son concentraciones y focalizaciones vivientes, actualizadas, completas y totalmente fiables, de la sabiduría coordinada del universo de universos. Con el volumen casi infinito de información que circula por los circuitos maestros de los superuniversos, estos seres magníficos son tan reflectantes y selectivos, tan sensibles, que son capaces de separar y de recibir la esencia de la sabiduría y de transmitir infaliblemente estas joyas de la acción mental a sus superiores, los Perfeccionadores de la Sabiduría. Y ejercen su actividad de tal manera que los Perfeccionadores de la Sabiduría no solamente escuchan las expresiones reales y originales de esta sabiduría, sino que ven también reflectantemente a los seres mismos, de origen humilde o elevado, que la han expresado.

   Está escrito: «Si un hombre carece de sabiduría, que la pida». En Uversa, cuando es necesario llegar a unas decisiones de sabiduría en las situaciones confusas de los asuntos complejos del gobierno del superuniverso, cuando han de aparecer tanto la sabiduría de la perfección como la sabiduría de la viabilidad, entonces los Perfeccionadores de la Sabiduría convocan a


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un grupo de Voces de la Sabiduría y, con la habilidad consumada de su orden, sintonizan y orientan de tal manera a estos receptores vivientes de la sabiduría que está en las mentes y que circula en el universo de universos, que se produce enseguida, desde estas voces secoráficas, una oleada de sabiduría de la divinidad procedente del universo situado por encima y un torrente de la sabiduría del sentido práctico proveniente de las mentes superiores de los universos situados por debajo.

   Si surge una confusión a la hora de armonizar estas dos versiones de la sabiduría, se recurre inmediatamente a los Consejeros Divinos, los cuales deciden enseguida la combinación apropiada de los procedimientos. Si existe alguna duda sobre la autenticidad de alguna cosa procedente de unos reinos donde ha prevalecido la rebelión, se recurre a los Censores, los cuales, con sus Discernidores de Espíritus, son capaces de decidir inmediatamente «qué clase de espíritu» impulsó al asesor. Así es como la sabiduría de todas las épocas y el intelecto del momento están siempre presentes para los Ancianos de los Días como un libro abierto ante sus miradas benefactoras.

   Apenas podéis comprender lo que todo esto significa para aquellos que son los responsables de la dirección de los gobiernos superuniversales. La inmensidad y la amplitud de estas operaciones sobrepasan por completo la concepción finita. Cuando os encontréis, como yo lo he hecho repetidas veces, en las cámaras receptoras especiales del templo de la sabiduría de Uversa y veáis funcionar todo esto de manera efectiva, os sentiréis impulsados a la adoración por la perfección de la complejidad y por la seguridad del funcionamiento de las comunicaciones interplanetarias de los universos. Rendiréis homenaje a la sabiduría y a la bondad divinas de los Dioses, que hacen planes y los ejecutan con esta técnica tan magnífica. Y estas cosas suceden realmente tal como las he descrito.

   2. El Alma de la Filosofía. Estos educadores maravillosos también están vinculados a los Perfeccionadores de la Sabiduría y, cuando no están orientados de otra manera, permanecen en sincronismo focal con los maestros de la filosofía del Paraíso. Imaginad que os acercáis a un inmenso espejo viviente, por así decirlo, pero que en lugar de contemplar la imagen de vuestro yo finito y material, percibís un reflejo de la sabiduría de la divinidad y de la filosofía del Paraíso. Si llega a ser deseable «encarnar» esta filosofía de la perfección, diluirla de tal manera que se vuelva aplicable y asimilable en la práctica por los pueblos humildes de los mundos inferiores, estos espejos vivientes sólo tienen que volver sus rostros hacia abajo para reflejar los criterios y las necesidades de otro mundo o de otro universo.

   Por medio de estas mismas técnicas, los Perfeccionadores de la Sabiduría adaptan las decisiones y las recomendaciones a las necesidades reales y al estado efectivo de los pueblos y de los mundos sometidos a estudio, y siempre actúan de común acuerdo con los Consejeros Divinos y los Censores Universales. Pero la plenitud sublime de estas operaciones sobrepasa incluso mi capacidad de comprensión.

   3. La Unión de las Almas. Estos reflectores de los ideales y del estado de las relaciones éticas completan el personal trino vinculado a los Perfeccionadores de la Sabiduría. De todos los problemas que surgen en el universo y que requieren el ejercicio de la sabiduría consumada de la experiencia y de la adaptabilidad, ninguno es más importante que aquellos que surgen en las relaciones y en las asociaciones de los seres inteligentes. Ya sea en las asociaciones humanas del comercio y los negocios, de la amistad y el matrimonio, o en los contactos entre las huestes angélicas, continúan apareciendo pequeñas fricciones, malentendidos menores demasiado banales como para atraer siquiera la atención de los conciliadores, pero lo suficientemente irritantes y perturbadores como para estropear el tranquilo funcionamiento del universo si se les permite


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multiplicarse y continuar. Por consiguiente, los Perfeccionadores de la Sabiduría ponen a la disposición de todo un superuniverso la sabia experiencia de su orden como «el óleo de la reconciliación». En todo este trabajo, estos sabios de los superuniversos son hábilmente secundados por sus asociados reflectantes, las Uniones de las Almas, que hacen asequible la información actual relacionada con el estado del universo y describen al mismo tiempo el ideal paradisiaco adecuado para ajustar mejor estos complicados problemas. Cuando no están orientados específicamente hacia otro lugar, estos seconafines permanecen en contacto reflectante con los intérpretes de la ética que se encuentran en el Paraíso.

   Éstos son los ángeles que fomentan y promueven el trabajo en equipo en todo Orvonton. Una de las lecciones más importantes que tenéis que aprender durante vuestra carrera mortal es la del trabajo en equipo. Las esferas de perfección están tripuladas por aquellos que han dominado este arte de trabajar con otros seres. En el universo hay pocas obligaciones para el servidor solitario. Cuanto más os eleváis, más solos os sentís cuando temporalmente no estáis asociados con vuestros compañeros.

   4. El Corazón del Consejo. Éste es el primer grupo de esos genios reflectantes que están colocados bajo la supervisión de los Consejeros Divinos. Los seconafines de este tipo están en posesión de los hechos del espacio, pues son selectivos para este tipo de datos en los circuitos del tiempo. Reflejan de manera especial a los coordinadores superáficos de la información, pero también reflejan de forma selectiva el consejo de todos los seres, ya sean de rango superior o inferior. Cada vez que se recurre a los Consejeros Divinos para recibir asesoramiento o tomar decisiones importantes, éstos solicitan de inmediato un conjunto de Corazones del Consejo, y enseguida se transmite una decisión que incorpora efectivamente la sabiduría y el asesoramiento coordinados de las mentes más competentes de todo el superuniverso, todo lo cual ha sido censurado y revisado a la luz del consejo de las mentes superiores de Havona e incluso del Paraíso.

   5. La Alegría de la Existencia. Estos seres están por naturaleza reflectantemente sintonizados con los supervisores superáficos de la armonía situados por encima, y con ciertos serafines situados por debajo, pero es difícil explicar qué hacen exactamente los miembros de este grupo interesante. Sus actividades principales están dirigidas a promover reacciones de alegría entre las diversas órdenes de las huestes angélicas y de las criaturas volitivas inferiores. Los Consejeros Divinos, a los cuales están vinculados, raras veces los utilizan para descubrir específicamente la alegría. De una manera más general, y en colaboración con los directores de la reversión, ejercen su actividad como cámaras de análisis de la alegría, tratando de aumentar las reacciones de placer de los reinos e intentando mejorar al mismo tiempo el gusto por el humor, desarrollar un superhumor entre los mortales y los ángeles. Se esfuerzan por demostrar que hay una alegría inherente en el hecho de tener una existencia con libre albedrío, independientemente de todas las influencias externas; y tienen razón, aunque encuentran grandes dificultades para inculcar esta verdad en la mente de los hombres primitivos. Las personalidades espirituales superiores y los ángeles responden con más rapidez a estos esfuerzos educativos.

   6. La Satisfacción del Servicio. Estos ángeles reflejan muy bien la actitud de los directores de la conducta situados en el Paraíso y, actuando en gran medida como lo hacen las Alegrías de la Existencia, se esfuerzan por realzar el valor del servicio y por aumentar las satisfacciones que se derivan del mismo. Han contribuido mucho a iluminar las recompensas aplazadas inherentes al servicio desinteresado, al servicio para la expansión del reino de la verdad.

   Los Consejeros Divinos, a quienes esta orden está vinculada, los utilizan para reflejar de un mundo a otro los beneficios que se pueden obtener del


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servicio espiritual. Y utilizando las obras de los mejores para inspirar y animar a los mediocres, estos seconafines contribuyen enormemente a la calidad del servicio dedicado en los superuniversos. El espíritu competitivo fraternal se utiliza con eficacia, haciendo circular en un mundo la información sobre lo que se hace en los otros mundos, particularmente en los mejores. Así se promueve una rivalidad refrescante y sana, incluso entre las huestes seráficas.

   7. Los Discernidores de Espíritus. Existe una conexión especial entre los consejeros y los asesores del segundo círculo de Havona y estos ángeles reflectantes. Son los únicos seconafines vinculados a los Censores Universales, pero son probablemente los más extraordinariamente especializados de todos sus compañeros. Sin tener en cuenta la fuente o el canal de información, por muy escasas que sean las pruebas que se tengan a mano, cuando son sometidas a su examen reflectante, estos discernidores nos informarán enseguida sobre el verdadero motivo, el propósito real y la auténtica naturaleza de su origen. Me maravillo con el magnífico trabajo de estos ángeles, que reflejan de manera tan infalible el verdadero carácter moral y espiritual de cualquier individuo sometido a una exposición focal.

   Los Discernidores de Espíritus efectúan estos complicados servicios en virtud de su «discernimiento espiritual» inherente, si es que puedo utilizar estas palabras en un esfuerzo por transmitir a la mente humana la idea de que estos ángeles reflectantes actúan así de manera intuitiva, inherente e infalible. Cuando los Censores Universales perciben estas presentaciones, se encuentran frente a frente con el alma desnuda del individuo reflejado; la certidumbre y la perfección mismas de este retrato explica en parte por qué los Censores pueden actuar siempre con tanta justicia como jueces equitativos. Los discernidores acompañan siempre a los Censores en todas sus misiones fuera de Uversa, y son exactamente igual de eficaces en los universos que en su sede central de Uversa.

   Os aseguro que todas estas operaciones del mundo espiritual son reales, que tienen lugar de acuerdo con las costumbres establecidas y en armonía con las leyes inmutables de los dominios universales. Los seres de cada orden recién creada, inmediatamente después de recibir el soplo de vida, son reflejados instantáneamente en las alturas; un retrato viviente de la naturaleza y del potencial de la criatura se transmite a la sede del superuniverso. Y así, por medio de los discernidores, los Censores conocen plenamente «qué clase de espíritu» ha nacido exactamente en los mundos del espacio.

   Esto mismo sucede con el hombre mortal: el Espíritu Madre de Salvington os conoce plenamente, porque el Espíritu Santo que está en vuestro mundo «sondea todas las cosas», y todo lo que el Espíritu divino sabe sobre vosotros está inmediatamente disponible cada vez que los discernidores secoráficos reflejan con el Espíritu aquello que el Espíritu conoce de vosotros. Debemos mencionar sin embargo que el conocimiento y los planes de los fragmentos del Padre no son reflejables. Los discernidores pueden reflejar, y reflejan, la presencia de los Ajustadores (y los Censores los declaran divinos), pero no pueden descifrar el contenido de la mente de los Monitores de Misterio.

6. LOS SECONAFINES TERCIARIOS

   De la misma manera que sus compañeros, estos ángeles son creados en serie y en siete tipos reflectantes, pero estos tipos no son destinados individualmente a los distintos servicios de los administradores de los superuniversos. Todos los seconafines terciarios están asignados colectivamente a los Hijos de la Consecución Trinitizados, y estos hijos ascendentes los emplean de manera intercambiable; es decir, los Mensajeros Poderosos pueden utilizar, y utilizan, cualquiera de los tipos terciarios, y esto mismo hacen sus coordinados, Los


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Elevados en Autoridad y Los que no tienen Nombre ni Número. Estos siete tipos de seconafines terciarios son:

   1. La Relevancia de los Orígenes. Los Hijos Trinitizados ascendentes del gobierno de un superuniverso tienen a su cargo la responsabilidad de tratar todos los asuntos derivados del origen de cualquier individuo, raza o mundo; y la importancia del origen es la cuestión primordial en todos nuestros planes para el avance cósmico de las criaturas vivientes del reino. Todas las relaciones y la aplicación de la ética surgen de los hechos fundamentales del origen. El origen es la base de la reacción de los Dioses con respecto a las relaciones. El Actor Conjunto siempre «toma nota del hombre, de la manera en que ha nacido».

   En el caso de los seres descendentes superiores, el origen es simplemente un hecho que ha de ser comprobado; pero en el caso de los seres ascendentes, incluyendo a las órdenes inferiores de ángeles, la naturaleza y las circunstancias del origen no siempre están tan claras, aunque sean igualmente de una importancia vital en casi cada giro de los asuntos universales —de ahí el valor de tener a nuestra disposición a una serie de seconafines reflectantes que pueden mostrar instantáneamente todo lo que se necesita en relación con la génesis de cualquier ser que se encuentre o bien en el universo central o en todo el reino de un superuniverso.

   La Relevancia de los Orígenes son las genealogías vivientes, que se pueden consultar con rapidez, de la inmensa multitud de seres —hombres, ángeles y otros— que habitan los siete superuniversos. Siempre están preparados para proporcionar a sus superiores una estimación actualizada, completa y digna de confianza, de los factores ancestrales y del estado real actual de cualquier individuo en cualquier mundo de sus respectivos superuniversos; y su cómputo de los hechos conocidos siempre está al minuto.

   2. La Memoria de la Misericordia. Son los registros vivientes reales, plenos y completos, de la misericordia que se ha concedido a los individuos y a las razas mediante el tierno ministerio de los intermediarios del Espíritu Infinito en su misión de adaptar la justicia de la rectitud al estado de los reinos, tal como éste se revela en las descripciones de la Relevancia de los Orígenes. La Memoria de la Misericordia revela la deuda moral de los hijos de la misericordia —su pasivo espiritual— que debe asentarse en la parte contraria de su activo, el cual contiene la provisión de salvación establecida por los Hijos de Dios. Al revelar la misericordia preexistente del Padre, los Hijos de Dios establecen el crédito necesario para asegurar la supervivencia de todos. Y luego, de acuerdo con los descubrimientos de la Relevancia de los Orígenes, se establece un crédito de misericordia para la supervivencia de cada criatura racional, un crédito de proporciones generosas y de una gracia suficiente como para asegurar la supervivencia de toda alma que desee realmente la ciudadanía divina.

   La Memoria de la Misericordia es un saldo viviente a prueba, un extracto actualizado de vuestra cuenta con las fuerzas sobrenaturales de los reinos. Son los registros vivientes del ministerio de la misericordia que se leen durante el testimonio en los tribunales de Uversa cuando se juzga el derecho de cada individuo a la vida sin fin, cuando «se levantan los tronos y los Ancianos de los Días se sientan. Las transmisiones de Uversa funcionan y salen de delante de ellos; miles y miles de seres les aportan su ministerio, y diez mil veces diez mil permanecen delante de ellos. El juicio está preparado, y los libros se abren». Y los libros que se abren en una ocasión tan importante son los registros vivientes de los seconafines terciarios de los superuniversos. Los registros oficiales están en los archivos para corroborar el testimonio de las Memorias de la Misericordia si es necesario.

   La Memoria de la Misericordia debe mostrar que el crédito de salvación establecido por los Hijos de Dios ha sido plena y fielmente pagado mediante el ministerio afectuoso de las pacientes personalidades de la Fuente-Centro


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Tercera. Pero cuando se agota la misericordia, cuando la «memoria» de la misma atestigua su agotamiento, entonces la justicia prevalece y la rectitud decreta. Porque la misericordia no ha de ser impuesta a aquellos que la desprecian; la misericordia no es un regalo para ser pisoteado por los rebeldes persistentes del tiempo. Sin embargo, aunque la misericordia sea así inapreciable y afectuosamente otorgada, vuestro crédito individual sobrepasa siempre con exceso vuestra capacidad para agotar la reserva, si vuestra intención es sincera y sois honrados de corazón.

   Los reflectores de la misericordia, con sus asociados terciarios, se ocupan de numerosos ministerios superuniversales, incluyendo la formación de las criaturas ascendentes. Entre otras muchas cosas, la Relevancia de los Orígenes enseña a estos ascendentes la manera de aplicar la ética espiritual y, después de esta formación, las Memorias de la Misericordia les enseñan cómo ser verdaderamente misericordiosos. Aunque las técnicas espirituales del ministerio de la misericordia sobrepasan vuestros conceptos, deberíais comprender ahora mismo que la misericordia es una cualidad del crecimiento. Deberíais daros cuenta de que existe una gran recompensa de satisfacción personal en ser primero justo, a continuación equitativo, luego paciente y luego bondadoso. Y luego, sobre esta base, si lo elegís y lo tenéis en vuestro corazón, podéis dar el siguiente paso y mostrar realmente misericordia; pero no podéis manifestar la misericordia en sí misma y por sí misma. Hay que atravesar estas etapas; de otra manera no puede haber auténtica misericordia. Puede haber patrocinio, condescendencia o caridad —e incluso compasión— pero no misericordia. La verdadera misericordia sólo llega como el hermoso punto culminante de estos complementos anteriores de la comprensión colectiva, la apreciación mutua, el compañerismo fraternal, la comunión espiritual y la armonía divina.

   3. La Importancia del Tiempo. El tiempo es la única dotación universal común para todas las criaturas volitivas; es el «talento» que ha sido confiado a todos los seres inteligentes. Todos tenéis tiempo para asegurar vuestra supervivencia; el tiempo sólo se desperdicia fatalmente cuando se pierde en la negligencia, cuando no lográis utilizarlo de tal manera que asegure la supervivencia de vuestra alma. El fracaso en sacarle el mayor partido posible al tiempo de uno mismo no conlleva consecuencias fatales; simplemente retrasa al peregrino del tiempo en su viaje de ascensión. Si se ha logrado la supervivencia, todas las demás pérdidas se pueden recuperar.

   En la asignación de las obligaciones, el consejo de las Importancias del Tiempo es inapreciable. El tiempo es un factor vital en todo lo que se encuentra a este lado de Havona y del Paraíso. En el juicio final ante los Ancianos de los Días, el tiempo es un elemento a justificar. Las Importancias del Tiempo deben siempre aportar su testimonio para demostrar que cada acusado ha tenido tiempo suficiente para tomar sus decisiones, para llegar a una elección.

   Estos evaluadores del tiempo son también el secreto de la profecía; describen el elemento de tiempo que será necesario para realizar cualquier empresa, y son tan fiables como indicadores como lo son los frandalanks y los cronoldeks que pertenecen a otras órdenes vivientes. Los Dioses prevén, y por lo tanto conocen de antemano; pero las autoridades ascendentes de los universos del tiempo deben consultar a las Importancias del Tiempo para poder pronosticar los acontecimientos del futuro.

   A estos seres los encontraréis por primera vez en los mundos de las mansiones; y allí os enseñarán la utilización ventajosa de aquello que llamáis «tiempo», tanto en su empleo positivo, el trabajo, como en su utilización negativa, el descanso. Las dos maneras de utilizar el tiempo son importantes.

   4. La Solemnidad de la Confianza. La confianza es la prueba crucial de las criaturas volitivas. La honradez es la verdadera medida del dominio de sí mismo, del carácter. Estos seconafines cumplen una doble finalidad en la economía de los superuniversos: describen a todas las criaturas volitivas el


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sentido de la obligación, el carácter sagrado y la solemnidad de la confianza. Al mismo tiempo reflejan infaliblemente para las autoridades gobernantes la honradez exacta de cualquier candidato a la confianza o a la fiabilidad.

   En Urantia intentáis de manera grotesca adivinar el carácter y estimar las capacidades específicas; pero en Uversa hacemos estas cosas realmente a la perfección. Estos seconafines pesan la honradez en las balanzas vivientes que evalúan infaliblemente el carácter, y una vez que os han mirado, sólo tenemos que mirarlos a ellos para conocer las limitaciones de vuestra capacidad para cumplir con las responsabilidades, llevar a cabo los deberes y realizar misiones. Vuestro activo de honradez está expuesto claramente al lado de vuestro pasivo de faltas o de traiciones posibles.

   Vuestros superiores tienen el proyecto de haceros avanzar mediante obligaciones crecientes y con la rapidez con que vuestro carácter se desarrolle lo suficiente como para llevar con elegancia estas responsabilidades adicionales, pero sobrecargar al individuo sólo expone al desastre y asegura la decepción. Y el error de colocar prematuramente una responsabilidad sobre un hombre o un ángel se puede evitar utilizando el ministerio de estos estimadores infalibles de la confianza que pueden merecer los individuos del tiempo y del espacio. Estos seconafines acompañan siempre a Los Elevados en Autoridad, y estos ejecutivos nunca efectúan los nombramientos hasta que sus candidatos no han sido pesados en las balanzas secoráficas y declarados «no deficientes».

   5. La Santidad del Servicio. El privilegio del servicio sigue directamente al descubrimiento de la honradez. Nada puede interponerse entre vosotros y la oportunidad de efectuar un servicio creciente, salvo vuestra falta de honradez, vuestra falta de capacidad para apreciar la solemnidad de la confianza.

   El servicio —el servicio resuelto, no la esclavitud— produce la satisfacción más elevada y expresa la dignidad más divina. El servicio —más servicio, servicio creciente, servicio difícil, servicio aventurero, y al final el servicio divino y perfecto— es la meta del tiempo y el destino del espacio. Pero los ciclos temporales de esparcimiento siempre alternarán con los ciclos de progreso en el servicio. Y después del servicio del tiempo sigue el superservicio de la eternidad. Durante el esparcimiento temporal deberíais imaginar el trabajo de la eternidad, al igual que durante el servicio de la eternidad recordaréis el esparcimiento del tiempo.

   La economía universal está basada en el consumo y la producción; durante toda la carrera eterna nunca encontraréis la monotonía de la inacción o el estancamiento de la personalidad. El progreso es posible gracias al movimiento inherente, el avance surge de la capacidad divina para la acción, y la consecución es hija de la aventura imaginativa. Pero en esta capacidad para alcanzar los objetivos se encuentra de manera inherente la responsabilidad de la ética, la necesidad de reconocer que el mundo y el universo están llenos de una multitud de tipos diferentes de seres. Toda esta magnífica creación, incluido tú mismo, no ha sido hecha sólo para ti. Este universo no es egocéntrico. Los Dioses han decretado: «Es más noble dar que recibir», y vuestro Hijo Maestro dijo: «Aquel que quiera ser el más grande entre vosotros, que sea el servidor de todos».

   La naturaleza real de cualquier servicio, ya sea efectuado por un hombre o por un ángel, se revela plenamente en el rostro de estos indicadores secoráficos del servicio, las Santidades del Servicio. El análisis completo de los motivos verdaderos y ocultos queda expuesto con toda claridad. Estos ángeles son en verdad los lectores de la mente, los indagadores del corazón y los reveladores del alma en el universo. Los mortales pueden emplear palabras para ocultar sus pensamientos, pero estos elevados seconafines ponen al descubierto los motivos profundos del corazón humano y de la mente angélica.


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   6 y 7. El Secreto de la Grandeza y el Alma de la Bondad. Una vez que los peregrinos ascendentes se han dado cuenta de la importancia del tiempo, el camino está preparado para reconocer la solemnidad de la confianza y para apreciar la santidad del servicio. Aunque éstos son los elementos morales de la grandeza, también hay secretos de la grandeza. Cuando se aplican las pruebas espirituales de la grandeza, los elementos morales no se descuidan, pero la verdadera medida de la grandeza planetaria es la calidad de la generosidad revelada en el trabajo desinteresado por el bienestar de los propios compañeros terrenales, en particular por los seres dignos que están necesitados y en un apuro. Y la manifestación de la grandeza en un mundo como Urantia es la demostración del control de sí mismo. El gran hombre no es aquel que «conquista una ciudad» o «derriba una nación», sino más bien «aquel que domina su propia lengua».

   Grandeza es sinónimo de divinidad. Dios es supremamente grande y bueno. La grandeza y la bondad no se pueden simplemente separar. Están unidas para siempre en Dios. Esta verdad está ilustrada de manera literal e impresionante en la interdependencia reflectante del Secreto de la Grandeza y del Alma de la Bondad, ya que ninguno de los dos puede actuar sin el otro. Para reflejar otras cualidades de la divinidad, los seconafines de los superuniversos pueden actuar solos, y así lo hacen, pero las estimaciones reflectantes de la grandeza y de la bondad parecen ser inseparables. Por lo tanto, en cualquier mundo, en cualquier universo, estos reflectores de la grandeza y de la bondad deben trabajar juntos, mostrando siempre un informe doble y mutuamente dependiente de cada ser sobre el cual se focalizan. La grandeza no se puede estimar sin conocer su contenido de bondad, mientras que la bondad no se puede describir sin mostrar su grandeza inherente y divina.

   La estimación de la grandeza varía de una esfera a otra. Ser grande es ser semejante a Dios. Y puesto que la calidad de la grandeza está totalmente determinada por el contenido de bondad, de ello se deduce que, incluso en vuestro estado humano actual, si a través de la gracia podéis volveros buenos, debido a ello os estáis volviendo grandes. Cuanto más contempléis constantemente y más persigáis insistentemente los conceptos de la bondad divina, más ciertamente creceréis en grandeza, en la verdadera magnitud de un auténtico carácter de supervivencia.

7. EL MINISTERIO DE LOS SECONAFINES

   Los seconafines tienen su origen y su sede central en las capitales de los superuniversos, pero con sus compañeros de enlace recorren desde las orillas del Paraíso hasta los mundos evolutivos del espacio. Sirven como apreciados asistentes de los miembros de las asambleas deliberantes de los supergobiernos y son de una gran ayuda para las colonias de cortesía de Uversa: los estudiantes de estrellas, los turistas milenarios, los observadores celestiales y una multitud de otras personalidades, incluyendo a los seres ascendentes que esperan ser transportados hacia Havona. Los Ancianos de los Días disfrutan nombrando a ciertos seconafines primarios para que ayuden a las criaturas ascendentes domiciliadas en los cuatrocientos noventa mundos de estudio que rodean a Uversa, y muchos miembros de las órdenes secundaria y terciaria sirven también aquí como instructores. Estos satélites de Uversa son las escuelas finales de los universos del tiempo, y ofrecen el curso de preparación para la universidad compuesta por los siete circuitos de Havona.

   De las tres órdenes de seconafines, el grupo terciario, vinculado a las autoridades ascendentes, es el que aporta más ampliamente su ministerio a las criaturas ascendentes del tiempo. Los encontraréis de vez en cuando poco después de vuestra partida de Urantia, aunque no utilizaréis abundantemente sus servicios hasta que no alcancéis los mundos de estancia de Orvonton.


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Disfrutaréis de su compañía cuando los conozcáis plenamente durante vuestra estancia en los mundos escuela de Uversa.

   Estos seconafines terciarios son los ahorradores de tiempo, los acortadores del espacio, los detectores de errores, los instructores fieles y los postes indicadores perpetuos —los signos vivientes de la seguridad divina— colocados por misericordia en las encrucijadas del tiempo para guiar allí los pasos de los peregrinos ansiosos en los momentos de gran perplejidad y de incertidumbre espiritual. Mucho antes de llegar a las puertas de la perfección empezaréis a tener acceso a los instrumentos de la divinidad y a poneros en contacto con las técnicas de la Deidad. Desde el momento en que lleguéis al mundo inicial de las mansiones hasta que cerréis los ojos en el sueño de Havona como preparación para vuestro transporte hacia el Paraíso, utilizaréis cada vez más la ayuda de urgencia de estos seres maravillosos, que reflejan de manera tan plena y abundante el conocimiento seguro y la sabiduría cierta de aquellos peregrinos fiables y dignos de confianza que os han precedido en el largo viaje hacia los pórticos de la perfección.

   Estamos privados del pleno privilegio de utilizar en Urantia a estos ángeles de la orden reflectante. Visitan con frecuencia vuestro mundo, acompañando a las personalidades destinadas aquí, pero aquí no pueden actuar libremente. Esta esfera se encuentra todavía en una cuarentena espiritual parcial, y algunos circuitos esenciales para su servicio no funcionan aquí en la actualidad. Cuando vuestro mundo sea restablecido una vez más en los circuitos reflectantes correspondientes, una gran parte del trabajo de las comunicaciones interplanetarias e interuniversales se simplificará y se acelerará enormemente. Los trabajadores celestiales que están en Urantia encuentran muchas dificultades debido a esta reducción funcional de sus asociados reflectantes. Pero continuamos dirigiendo alegremente nuestros asuntos con los intermediarios disponibles, a pesar de que estemos privados localmente de muchos servicios de estos seres maravillosos, los espejos vivientes del espacio y los proyectores de presencia del tiempo.

   [Patrocinado por un Mensajero Poderoso de Uversa.]


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